
El ataque al Casino Rollale en Monterrey, una tragedia brutal sin duda, es una muestra mas que evidencia el estado fallido, en el que ha degenerado el gobierno calderonista al final de su mandato, la falta de una estrategia para combatir al crimen organizado, ha permitido el surgimiento de expresiones de una violencia excepcional, que se ven superadas constantemente, y que ascienden en una espiral que no tiene limites. Es tiempo de hacernos la siguiente pregunta, ¿Cuánto ha costado combatir al narcotráfico para que la droga no llegue a tus hijos?: más de cincuenta mil muertes, infinidad de recursos humanos y materiales en un solo sentido, y los efectos sobre una sociedad que ha detenido sustancialmente su desarrollo. La acción punible emprendida por Calderón, ha resultado a todas luces infructuosa, ya que a pesar de que se han aprehendido a los líderes de los Carteles y a sus subordinados, supuestamente a los peores delincuentes inimaginables, la violencia y la criminalidad no se han detenido en absoluto, al contrario, amenazan seriamente con desbordarse. El nivel delictivo tan elevado, no puede ser abatido con el incremento de policías en las calles, como plantea el Gobierno Federal, en todo caso, hemos visto como los peores delincuentes, han surgido precisamente de las filas de las diferentes organizaciones policiacas y del ejército en nuestro país, además la postura intransigente de Calderón, no hace más que impeler la violencia criminal, como él mismo declaró aquí en Michoacán hace unos días refiriéndose a la guerra contra el narco: “mientras más se metan con la gente libre que quiere trabajar y que quiere prosperar, más enérgica tiene que ser la acción del Estado”, o lo que es lo mismo, a mayor violencia, mayor respuesta, una forma de actuar que desde una perspectiva de sentido común, solo conduce hacia un callejón sin salida. Reitero que el costo de esta guerra ha sido muy elevado, y los efectos sobre una sociedad desamparada y entre dos fuegos (ambos igualmente inútiles y estúpidos como en todas las guerras), aun están por verse.
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